domingo, 19 de abril de 2009

María

–¿Dónde está el perro?– me preguntó María con los ojos muy abiertos, incorporándose de la cama como por resorte.
–No tenemos perro cariño–. Contesté mientras la tomaba por lo hombros suavemente para traerla de nuevo a la cama. –Anda vuelve a dormir, de verdad, no tenemos, nunca hemos tenido–.
–¿No? –dijo con mirada distraída. –Pues deberíamos tenerlo, son tan bonitos ¿verdad?– dijo con una suave sonrisa.
–Quizá. Ya veremos–.
Me quedé dormido después de una larga noche de insomnio y de muchas vueltas intranquilas de en la cama. María Llevaba unos días un poco extraña, olvidaba las llaves al salir de casa, dejaba los grifos abiertos, aquella misma tarde al volver de trabajo la encontré leyendo con la luz apagada.
Estaba sumido un profundo sueño, cuando María volvió a despertarme.
–¿Dónde está el perro?–.
–No tenemos perro cariño–.

6 comentarios:

  1. Triste reflejo de una realidad lacerante; la de esa enfermedad tan de moda.
    Buen micro.
    Gracias por tu visita y tus palabras en mi blog.

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  2. Asusta pensar que una persona pueda cambiar tanto...
    Besos!!!

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  3. Ya sabes que siempre me gustaron mucho tus relatos. Este es un buen comienzo. Estamos impacientes porque vuelvas al club. ¡Venga, te esperamos! Enhorabuena por tu blog.

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  4. me ha gustado mucho, tanta intensidad, emoción y tristeza en tan pocas líneas. muy bueno

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