viernes, 10 de julio de 2009

Mini de Toatoa

Llegó el día

Aquella mañana Martín tenía cita en la clínica DENTISTA. Apenas pudo dormir de los nervios, así es que a las siete y media saltó de la cama, se duchó con suma delicadeza, eligió detenidamente la camisa y los pantalones que vestiría y descolgó de una PERCHA del armario su mejor chaqueta. Después, tomó un desayuno ligero y salió disparado de su casa en dirección al quiosco, con la intención de adquirir el diario matutino que pudiera distraer sus pensamientos del lugar hacia donde le conducían ahora sus pasos. Minutos más tarde, ya estaba frente a la puerta de la consulta. Un sudor frío recorrió su rostro, pero intentó calmarse, pulsando el timbre y esperando para entrar.
Media hora más tarde, salió de aquel lugar incluso más nervioso que antes, con un temblor incesante en la mano derecha, donde sostenía el BILLETE que aquella maravillosa mujer, aquella auxiliar odontóloga dueña de cada uno de sus pensamientos, le había devuelto tras pagar la limpieza dental. Hasta dentro de medio año no tendría la siguiente revisión, así es que no le quedaba otra que esperar hasta ese día para volver a intentar lo que hoy no pudo hacer: pedirle una cita, pero de las de verdad.

5 comentarios:

  1. Muy bueno este mini, guarda muy bien la sorpresa hasta el final, aunque ya la va cocinando desde el principio sin darnos cuenta. Muy bueno repito. Saludos

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  2. Estoy de acuerdo con moreiras, buena mini guapa. ay los amores cobardes!. Un saludo

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  3. aisn qué pena, que le diga algo ¿no?

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  4. Unas veces nos pasamos y otras no llegamos,aunque puestos a elegir prefiero pasarme.Esta muy lograda la tristeza de tu personaje.
    Besos

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  5. Pues debe tener su encanto enamorarse de tu dentista o de su auxiliar.Jamás se me había pasado por la cabeza. Es cierto, el amor ´puede esconderse en cualquier parte.

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