martes, 28 de julio de 2009

Sofía y Maite

Hoy me atrevo con un historia, que prentende ser de miedo, ya me de decís que os parece.

Sofía llevaba dos días en su nueva casa y estaba encantada, era la mejor mudanza que había hecho, se decía. Una casa grande, de dos plantas en el centro de la ciudad, en la zona mas antigua eso sí, pero era una casa preciosa. El camión de la mudanza había llegado la tarde antes, habían montado los muebles, pero todo lo demás estaba repartido, en cajas sin ningún orden.
El móvil comenzó a sonar, era su hermana Maite:
— Hola guapa.
— Hola.
— Mañana a las nueve estoy allí.
— Vale, sé puntual.
— Que si.
— ¿Si? No me digas—dijo Sofía sonriendo.
— Bueno, lo intento.

Maite y Sofía eran buenas amigas desde niñas, siendo gemelas habían tenido una infancia muy divertida. Eran tan iguales, que daba la sensación de ver una y su reflejo en un espejo. Hasta que fueron adolescentes, intercambiaban los papeles, cuando en realidad, eran idénticas no sólo físicamente, tenían gustos parecidos en multitud cosas, las dos eran despiertas, alegres e igual de sociables, con lo cual era una tarea difícil distinguirlas si no querían ser distinguidas. De adultas vivían las dos en la misma ciudad, estrechando ese lazo de hermanas aún más.

Sofía, termino de cenar después de la llamada de su hermana y se fue a dormir, pensando en el largo día que le esperaba. A la mañana siguiente, estaba en la cocina preparando café, cuando el timbre de la puerta anunció la llegada de alguien, echo un vistazo al reloj comprobando que eran las nueve en punto, sorprendida abrió la puerta.
— No puedo creerlo que puntualidad.
— Si, bueno...

Tomó a su idéntica figura del brazo, y la llevó a la cocina.
— ¿Quieres un café?
— Sí—contestó su reflejo.
Preparó dos tazas de café, sin preguntar cómo, con la certeza con la que se le prepara el café alguien que conoces bien.
— ¿Esa camisa es nueva no?—dijo Sofía.
— Sí, si lo es.
— Que arreglada has venido, para colocar armarios.
— Es posible.
— Seguro que tengo alguna camiseta por ahí—Sofía notó que su hermana estaba algo distraída— ¿Estás bien?
— Si, ¿por qué?.
— No sé, estás muy callada.

En ese instante, el móvil comenzó a sonar a lo lejos, Sofía fue a buscarlo al salón, dentro del bolso, al cogerlo comprobó que quien llamaba era Maite y sonrío pensado en las bromas de su hermana, que la había hecho salir de la cocina para nada.
— Dime—dijo sonriendo.
— Oye Sofi –sólo su hermana la llamaba Sofi— que me he quedado dormida, pero ya voy.
— ¿Cómo que te has quedado dormida?—dijo mirando a la cocina.
— Sí. Lo siento de verdad, soy lo peor, pero estoy saliendo de casa—era cierto, pudo escuchar el golpe de la puerta de su casa al cerrar—En media hora estoy allí, no te enfades anda…

13 comentarios:

  1. ooh!Socorro quién es la supuesta hermana que tengo en la cocina?
    Yo me iría perdiendo el culo.
    Muy intrigante me ha gustado.

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Gracias Chony, a mi me dió miedo incluso cuando la estuve pensando, me alegra que te guste. un saludo

    ResponderEliminar
  3. Malena, a mí, que soy amante del género, me ha parecibo muy bien relatado, y muy original, algo del tipo de la serie "entre fantasmas".... la conoces?

    ResponderEliminar
  4. Si claro, cómo no, menudo miedo paso viéndola.
    Me alegra que te haya gustado, voy a seguir probando con las historias de terror. gracias por parsarte.

    ResponderEliminar
  5. Simplemente es alucinante, me ha encantado.....como todo lo q escribes. es posible q te hayas inspirado en una situación real?Malena me ha encantado de verdad, pq no la sigues....q ocurriría si sofia volviera a la cocina?....si vuelve claro!Alucinante cariño. un besito .
    Lunesdesol.

    ResponderEliminar
  6. Es buena la historia Malena.Tambien yo creo que debes seguirla.Darle otra vuelta de tuerca para más terror ( p.e: descubre claramente que esa chica NO es su hermana, sino ella misma y entonces quien es ella? ja ja, yo me miraría al espejo por si acaso.
    besitos

    ResponderEliminar
  7. Lunesdesol. Gracias, de verdad. Siempre me animas, eres un sol, jejeje

    Alex. B. Gracias, me alegra que te haya gustado, los poemas de tu blog, son geniales.

    Seguiré la historia, esto no puede quedar si, jejeje.

    ResponderEliminar
  8. Genial este micro, bueno bueno, y sutilmente aterrador. Felicidades

    ResponderEliminar
  9. ¡Ay! ¡Qué miedo! Un placer descubrirla :-)

    Un saludo

    ResponderEliminar
  10. Ojalá sea sólo una broma telefónica... Yo me mudaría muy, muy lejos. Susto.
    Muy ingeniosa
    AbrAzo con dos brazos derechos ;D

    ResponderEliminar
  11. moreiras. gracias por tus palabras.

    Der kleine Zürcher. Gracias, eso intentaba dar mucho miedo.

    Niñocactus. Gracias, con los dos brazos derechos? que buen abrazo.

    ResponderEliminar
  12. oye me ha encantado la historia. Es genial, muy buena de verdad. besinos

    ResponderEliminar