jueves, 27 de agosto de 2009

Misa de nueve

Isabel corría calle abajo, llegaba tarde a misa de nueve y conocía de sobra la reprimenda que iba recibir de Sormaría. El corazón parecía salirse del pecho cuando se detuvo frente a la entrada principal de la iglesia, se alisó el uniforme del colegio, se hizo de nuevo la coleta, tomó aire y empujó la puerta. Tardó unos instantes en acomodar sus ojos a la oscuridad, pudo notar los ojos de todas sus compañeras encima, buscó con mirada desesperada un hueco en un banco. Enseguida vio a Sormaría, con unos ojos que la taladraban, señalarle un sitio con el mentón, justo a su lado, resignada se acomodó en el hueco que quedaba entre la hermana y la nada. Al terminar la misa, Isabel intentó marcharse, pero Sormaría no le dio la oportunidad:

Tenemos que hablar señorita—Isabel, se quedó quieta— ¿Se puede saber, que es eso tan importante que tenías que hacer, para llegar tarde a la casa del Señor?

Pues…. —intentó decir la niña.

Te has perdido una homilía magnifica, sobre la ayuda al prójimo y a los más necesitados—dijo la monja, juntando las manos y mirando el techo del templo.

Eso quería…. —dijo Isabel impaciente.

No hay excusa, estarás castigada después de clase, tendrás que confesarte además.

Sí hermana, pero…—enmudeció al ver como se abrían los ojos de Sormaría, que no estaba acostumbrada a las respuestas de las colegialas.

Se hizo el silencio en toda la iglesia, todas las demás, niñas y monjas se habían marchado ya, casi se oía el arder de la velas.

— Niña insolente, nada jusfitica llegar tarde a misa, nada, ¿entiendes?—resopló la monja. Isabel, insitistió una vez más.

— Hermana yo…—cogió aire—Hermana, yo, yo me he encontrado un pobre pidiendo en la calle y …

¿Y? — dijo la monja.

Le he dado mi bocadillo y me he quedado hablando un rato con él.

Sormaría titubeó antes de contestar —Estás castigada de todos modos.

Pero ¿por qué? —dijo la niña—si estaba ayudando al prójimo.

No hay más que hablar, has llegado tarde y estás castigada, ¿entendido? — La niña bajó la cabeza, sin decir nada— ¿Entendido?—gritó la monja.

No, no hermana no lo he entendido —dijo suavemente— pero creo que tiene razón mi abuela.

¿Tú abuela?, ¿que tiene que ver tu abuela, en esto?

Mi abuela siempre dice, que hay personas que pasan de largo delante de los pobres, para llegar temprano a misa.

El eco de una bofetada, retumbó durante varios segundos en la iglesia románica.

15 comentarios:

  1. Mariquilla Arremete27 de agosto de 2009, 22:23

    Bruja más que bruja!!.No hay quién me quite, que a Dios rogando y con el mazo dando.Ellos unos salidos y ellas unas reprimidas Que se junten, disfruten entre ellos, y dejen de joder al prójimo.Que bastante tuvieron y tuvimos ya.

    Muy bueno.Saludo.

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  2. Me ha encantado. Lo leído y releído no se cuántas veces y me he dado cuenta de que estaba sonriendo mientras tanto. Por un ratito he vuelto a ser aquella colegiala perdida entre dos mundos llenos de contradicciones.
    Sormaría ¡fantástica!; parece que te hubieras pasado la vida entre monjas.

    Mayo

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  3. me encanta, el final es genial. Has caracterizado muy bien a la monja. Buen mini, felicidades guapa
    besinos

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  4. Mariquilla. Gracias, eso creo yo, que hay que dando con el mazo si una quiere algo.

    Mayo. Pues, entre monjas no, ya lo sabes, pero con algún cristiano con doble moral he topado. Me alegra que te guste, un beso.

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  5. zapatos rojos. Ay gracias guapa, que ilusión.

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  6. En realidad ellas también ayudaron al prójimo porque con el ejemplo y la educación que nos dieron nos abrieron los ojos a muchos y a muchas,sobre todo para saber dónde no volver a buscar a dios, al menos al dios de los necesitados.El de la opulencia , la soberbia y la lujuria, sigue allí,con los poderosos, encerrado en oro.
    Un besito

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  7. Ay, las abuelas, que siempre, siempre, tienen más razón que un santo.... malena, muy bueno, un beso para ti :)

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  8. bravo, me encanta que me sorprendas con cada relato!!!

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  9. Chevere el final, espero que sigas con ese estilo.

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  10. gracias vera, me alegra que te gusten mi relatos

    Jose Omar. Gracias por tus palabras.

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  11. Creo que podría ser un cuento que ni al pelo para leerlo en el sermón de cualquiera de las miles de misas que se celebran a diario en esta España nuestra.
    No sé si serán santas, pero sin duda son certeras escrituras.
    Saludos, bonita fábula.

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  12. moreiras. Gracias, eso pretendía ser, una fábula.

    Jei. Jo gracias ;D.

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  13. es intenso y refleja la crueldad de un alma oscura frente a la luminosidad de la pequeña...
    eres increíble!!!

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  14. Gracias a todos/as por vuestras palabras, me animan a seguir escribiendo.
    Toa. eres un sol

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