martes, 29 de diciembre de 2009

Mini de Malena

Ahí va mi mini, espero que os guste.

Resaca

Ana se levantó de la cama dando un traspié, eran las cinco de la tarde y la noche anterior había sido muy larga. La cabeza protestó con una enorme jaqueca, se tocó las sienes con las manos, en un intento de aliviarse pero no funcionó, la resaca era persistente. No recordaba mucho de la fiesta, sólo a sus amigas riéndose y bailando. Mirando la cama recordó que no había vuelto sola a casa, pero el chico parecía haberse marchado ya, y ella ni se había enterado. Vio algo en la mesilla y se acercó para comprobar que era, y tocando varios billetes dijo en voz alta: “Es la tercera vez que me pasa esta semana, ¡joder!”.

Mini de Toatoa

Os presento la mini de Toa, muy original, ácida y con un buen final. Espero que disfruteis.


Es la tercera vez que me pasa

Es la tercera vez que me pasa, pero no escarmiento.

La primera vez que sucedió, regresaba del trabajo, con algo de fiebre y mal cuerpo, unas horas antes de terminar la jornada laboral. Al llegar a casa divisé la chaqueta de Maite, mi mejor amiga y la de Almudena, mi pareja, sobre el brazo del sofá del salón. Me alegré sinceramente, pues hacía varias semanas que, por culpa del trabajo, no había podido pasar tiempo con ninguna de las dos. La sorpresa fue cuando al abrir la puerta del dormitorio, ellas estaban montando la fiesta solas.

La segunda vez reconozco que lo vi venir. Marina siempre había sido un espíritu libre. Además, poseía un atractivo sin igual, irresistible para cualquier mujer, lesbiana o heterosexual. Así es que, para pena de mi corazón, pronto dejó de prestarme la atención que los primeros meses traían consigo y me dejó, una fría tarde de marzo, mientras me relataba que se había vuelto a enamorar, esta vez de su profesora de yoga.

Que conste que yo no pierdo la esperanza, pero el caso es que la tercera vez fue cuanto menos surrealista. Aurora me encandiló sin remedio posible desde la primera mirada y me dejé embaucar por sus cantos de sirena, por sus alucinantes viajes entre las sábanas y por sus tersas y esbeltas piernas. Evidentemente, todo aquel castillo de arena de diluyó como una aspirina efervescente en un vaso de agua el día que me dijo que estaba embarazada. Y no, no era la virgen María.

Esperemos que en mi caso, la definitiva sea la cuarta. Si no es así… en esto del “amor” yo me doy de baja.


domingo, 27 de diciembre de 2009

Otra convocatoria


Yo casi siempre escribo los cuentos por impulso, estoy haciendo cualquier cosa y, una frase o una situación dispara mi imaginación, después el cuento o la mini, está dando vueltas en mi cabeza hasta que sale. Me gustaría que me contarais, si os apetece claro, cual es vuestra forma de escribir.
Además se me ha ocurrido otro tema para la convocatoria: Una mini, que contenga la siguiente frase: Es la tercera vez que me pasa. La frase puede ir en el título o en la mini, como queráis.
A escribir...

jueves, 24 de diciembre de 2009

Tener que elegir

La vida está llena de elecciones, conscientes y meditadas algunas, y otras por que no quedan más ovarios. En ocasiones haces elecciones para que otros estén tranquilos, quedándote intranquila tú.

Pasaré estos días en familia, con tíos, primos, hermanos y demás. Con mucha familia que veo a diario, y con otra que no vea casi nada, pero familia son. En realidad, la navidad no es especialmente significativa para mí, me gusta estar con mi gente y eso puede hacerse en cualquier día en realidad. Lo que no me apetece siendo sincera, es cenar sin ti, escuchando decir a cualquiera "Que bien estamos en familia", pensado "lo estarás tú, porque mi me falta algo".
Siento el post tan poco navideño.

Y para terminar, quería desearos lo mejor a los/as que me leéis:

A mis compis del taller de escritura, y en especial a algunas personas, que me han aportado muchas cosas buenas: Mariquilla, Techocolatecafé y Fernando (sin apellidos eh!).

A M. y A. que desde que entré en su casa por primera vez y me topé con la lampara de techo, me acogieron en su familia, como una más. Gracias por compartir nuestras alegrías y penas. Un abrazo.

Pues eso, un beso

viernes, 18 de diciembre de 2009

Notas


Acabo de ver un vídeo que me ha hecho reflexionar. Un congresista de Méjico, solicita en el Congreso que la Iglesia católica pida disculpas a la Comunidad gay, por sus declaraciones. Digo que me ha hecho pensar, porque he visto claramente mi cambio con respecto a lo que pienso de la Iglesia católica.

Ser lesbiana e hija de una persona creyente, practicante y acérrimas, es difícil. Si bien es cierto, que mi madre ha evolucionado y bastante, ha sido en ocasiones un poco duro. En mi entorno, siempre ha habido personas muy creyentes y he vivo de cerca la "vida cristiana", al principio me parecía natural y sentía que la cosa no iba mucho conmigo, pero desde muy pequeña me he preguntado el por qué de muchas cosas, eso en ocasiones me ha traído muchos problemas, pero siempre ha sido mi forma de entender el mundo.

Recuerdo una conversación que tuve con un sacerdote, siendo yo adolescente, un hombre al que yo respetaba mucho, porque era muy culto, tolerante y buen discutidor; me recuerdo a mi misma, en la puerta de la iglesia, diciéndole que no entendía por que la iglesia no permitía el divorcio, o por que los gays iba a irse todos al infierno. Su contestación fue: es así, así lo dice la Santa Madre Iglesia, y nada más, y no me valió la respuesta.

Después con el paso de los años, he visto en multitud de ocasiones la doble moral de algunos de sus miembros, después de mucha reflexión y de mucho pensar y luchar en contra lo que me han inculcado, que ha sido mucho creedme, me descubro libre o casi libre de moral católica.

Os dejo el vídeo, dura siete minutos.



Estoy de acuerdo con esta mujer.

martes, 15 de diciembre de 2009

Elecciones II


Casi no podían caminar por el supermercado del centro comercial. Isabel y su hijo iban por los pasillos de los juguetes sin rumbo, el niño delante marcando el camino y la madre detrás, con el uno objetivo de no perderlo de vista. Después de deambular Isabel compró algunas cosas, que encontró rápidamente en las estanterías a pesar de que habían pasado años desde la última vez que entró allí.

Había sido extraño caminar por la ciudad en la que había vivido cuando estudiaba, estaba todo más o menos igual, algunos bloques nuevos, pero pocos cambios. Ya en la caja vio una silueta de espaldas que le resultó familiar, aquella postura erguida, aquella gracia en los brazos y el cuello recto con pose de bailarina, no podían ser de otra persona, era Ana. Isabel sintió que su cuerpo dejó de pesarle, sintió la ingravidez de sus caderas y en sus piernas, tanto, que movió los pies para ver si el suelo seguía en su sitio. La recordó bailando sólo para ella, con sus zapatillas de ballet y el pelo en la cara, mirándola con sus ojos verdes y se estremeció. La examinó largo tiempo y, Ana sin saberse observada, miraba a ninguna parte embelesada. Cuando Ana comenzó a cambiar de postura, Isabel se giró rápidamente segura de no ser reconocida. Pagó la compra, recogió las bolsas, agarró al niño de la mano y salió precipitadamente hacia la calle.

Un vez en la puerta, el aire frío la despertó y buscó en el bolso un gorro para su hijo y su sombrero, ese que a su marido no le gustaba nada y que ella había comprado sabiendo que no era de su estilo, en realidad no combinaba con su ropa, pero cuando era estudiante siempre quiso comprase un sombrero así y nunca tuvo dinero para hacerlo, ahora podía comprarlo.

Un coche hizo sonar el claxon, era su marido esperando en la puerta, se dirigieron hacia el coche, subió en él y miró por la ventanilla. Vio a Ana alejarse y todo el peso del que se había librando un rato antes volvió sobre sus hombros, duplicado.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Elecciones


Ana llegó al centro comercial, con prisa para hacer una compra de última hora, a su novia se le había olvidado la salsa para la cena de navidad. El supermercado estaba atestado, localizó la salsa olvidada y se puso en la cola que le pareció más pequeña, aunque en realidad eran todas iguales de largas.

Mirando distraidamente mientras esperaba, la vio. Vio a su antigua amante, en la cola de al lado, y ella, no pareció percatarse de su presencia. La observó con detenimiento desde el anonimato del supermercado: tenía pelo corto, unas botas negras de altísimo tacón, llevaba puesta una camisa blanca y un abrigo negro entallado, de su hombro colgaba un bolso negro también y un niño con sus mismo ojos estaba a su lado, cogido de su mano. Una imagen del pasado vino a la mente de Ana, la recordó con su melena rizada, con la falda larga de chillones colores, con las muñecas llenas de sonoras pulseras y pensó ¿habré cambiando yo tanto?.

Volvió de su ensimismamiento cuando la cajera, le llamó la atención, pagó y recogió su compra, mirando hacia la cola contigua por si ella seguía allí, y vio como se marchaba. De forma inconsciente la siguió por los pasillos hasta la salida. Una vez en la puerta, ella abrió el bolso y sacó un gorro de lana para el niño y un sombrero guateado de cuadros con colores vivos, para ella. Ana pensó que después de todo, aquel sombrero era su pequeña rebelión en la vida en blanco y negro que había elegido.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Díez de diciembre

Es curiosa la vida. Hoy 10 de diciembre, es el día de los Derechos Humanos. Mi trabajo está muy relacionado con ésto, siempre he sido una mujer comprometida con mi trabajo, de hecho en muchas ocasiones he dicho que trabajaba en el mejor sitio del mundo. Ya no estoy tan segura. Miro a mi alrededor y veo la poca o nada buena voluntad, las pocas ganas de hacer la cosas bien, lo estridente que es ir, por ejemplo, por la ciudad en coche, con todo el mundo desquiciado y pitando o, pienso cuantas situaciones injustas hay cerca de mí y me desespero. Después poco a poco me calmo y pienso que es necesario trabajar para que las cosas cambien.