lunes, 23 de agosto de 2010

Más preguntas

Hay una duda que tengo desde hace mucho tiempo, a ver si me la podéis aclarar.
¿Por qué las mujeres usan taconazos?
Me explico: ¿Por qué se usan tacones con los que casi no se puede caminar? Porque unos pequeños, lo puedo entender, ¿pero de veinte centímetros? no le veo sentido. Es algo que siempre me ha llamado la atención, sobre todo en fiestas, o bodas o eventos así; en ellos, muchas mujeres terminan descalzas, o con otros zapatos de "repuesto", éstos, ya con una altura mas llevadera.
Este fin de semana he estado en las fiestas de un pueblo de una amiga, había cantidad de chicas con unos zapatos terribles, a todas les dolían los pies y en cuanto podía se descalzaban, una de ellas, estaba haciendo botellón descalza sobre una bolsa.
Esto siempre me ha llamado la atención, suena un poco absurdo pero es así. En mi boda, había chicas con tacones enormes y terminaron todas descalzas, de las únicas que no llevaban tacones terribles, eran casi todas lesbianas, ¿es casualidad? Abierto dejo el debate.

viernes, 20 de agosto de 2010

Mis gafas nuevas

Me he comprado unas gafas de sol chulísimas y carísimas, nunca había tenido unas gafas así, ha sido un capricho, son preciosas, antireflejos, polarizadas, de diseño, una pasada vamos. Pero tengo un problema con ellas: me da miedo estropearlas o perderlas. Cada vez que me las quito, las meto en la funda y estoy todo el día abriendo y cerrando el bolso; y para una vez que me las pongo en la cabeza, se me cayeron y se rompió un cristal, cosa que no me había pasado nunca con mis gafas de siempre, un calvario vamos.

Así que tengo unas gafas estupendas, que me da miedo estropear. No vuelvo a comprarme unas Ray Ban.

martes, 17 de agosto de 2010

Terapia


Ese martes Laura entraba por primera vez en la consulta de un psicólogo. Tomó asiento, y echando vistazo alrededor, pensó que el despacho estaba algo destartalado para su gusto, pero intentó no darle importancia a esas cosas. Enseguida se relajó y comenzó a hablar de su vida, de sus traumas no resueltos y de la imposibilidad, que ella reconocía tener para decir "no" y para expresar sus ideas a los demás. En alguna ocasión tuvo la sensación de que el psicólogo la juzgaba, pero en general salió satisfecha, con una nueva perspestiva sobre sus cosas, y con una cita para la semana siguiente. El psicólogo, antes de despedirse insistió bastante en que debía comenzar a expresar sus opiniones abierta y asertivamente y, a no ceder a los deseos de los demás, de manera continua.

El lunes de la semana siguente, recordó que la terapia coincidía con el comienzo de su clases de francés, y llamó a su psicologo para cambiarla.
- Hola Antonio, llamaba para cambiar la hora de la cita, coincide con mis clase de francés.
- Tendrías que haber avisado antes.
- Si lo sé y lo siento, pero me gustaría cambiarla.
- No tengo hueco en esta semana, está todo ocupado.
- Vaya.
- Por una vez que faltes, no pasa nada. Lo tendremos en cuenta, para las próxima citas.
- Ah de acuerdo. ¿Entonces qué día voy?
- Pues el miércoles a las diez.
- Ah, creía que me habías dicho que por faltar a terapia una vez no ocurría nada.
- No, no.
- En realidad, no quiero faltar a la clase de francés, prefiero cambiar la cita Antonio.
- No pasa nada... vienes a terapia y para la próxima cita, lo tenemos en cuenta.
- ...
- Hasta el miércoles Laura.

Laura colgó el teléfono atónita, su propio psicólogo, no había tenido en cuenta su opinión y ella no había sido capaz de decirle que "no".


sábado, 7 de agosto de 2010

Sin título

Ha sido un año muy intenso, muchas emociones, tanto positivas como negativas.

Me noto cansada, extenuada.

No estoy de vacaciones, sino en el paro, así que no voy a cerrar por vacaciones, sino por descanso.

Volveré, cuando haga menos calor.

Besos