jueves, 24 de febrero de 2011

Soneto, de Francisco Luis Benárdez

Si para recobrar lo recobrado

debí perder primero lo perdido,

si para conseguir lo conseguido

tuve que soportar lo soportado,


si para estar ahora enamorado

fue menester haber estado herido,

tengo por bien sufrido lo sufrido,

tengo por bien llorado lo llorado.


Porque después de todo he comprobado

que no se goza bien de lo gozado

sino después de haberlo padecido.


Porque después de todo he comprendido

que lo que el árbol tiene de florido

vive de lo que tiene sepultado.


Me ha encantado el poema, lo comparto con vosotros.

¿Será cierto, somos lo que somos por lo vivido, por lo sepultado? Creo que sí.

viernes, 18 de febrero de 2011

Sans coeur

- No tienes corazón -me dijo mientras me marchaba-. Y fue en lo único que le dí la razón; por eso me iba, porque lo había perdido a su lado y necesitaba encontrarlo.

viernes, 11 de febrero de 2011

Mi semana

Esta mañana tengo un sueño terrible, vamos que es la una y media y sigo bostezando. Quizá sea que es viernes y acumulo todo el sueño de la semana. Puede ser también mi periodo opositor, por que estoy que no quepo en mi, pero no de felicidad sino de otra cosa, que no puedo ponerle nombre.
Mi semana ha sido rara: mucho curro, mucho coche, hasta he llorado un día metida en el coche en la puerta de carrefour. Pero... hoy es viernes, hace sol, he quedado para comer, voy a dormir una buena siesta (hoy que puedo), he quedado para tomar algo el sábado y el domingo son los Goya.
Y todo esto es tan bonito, por que lo haré en muy buena compañía. No creo en el día de los enamorados, sino en vivir en amor todos los días, si has tenido la suerte de encontrarlo.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Mujercitas

Estábamos las dos en la cocina, mi madre poniendo la mesa y yo terminado la comida. Mi padre, los niños y mi marido, estaban en el salón viendo algo en la tele, esperando a que les avisáramos para comer. Esta escena era igual cada sábado, nos reuníamos cada fin de semana desde que Juan y yo nos casamos. Ella y yo cocinábamos para todos, en cada reunión sin excepción.

Mi madre, se quedó pensativa con uno de los platos en la mano y me dijo:

- ¿Te ha servido de algo luchar tanto?
Me giré sosteniendo en la mano una cuchara, con los ojos abierto y le dije:
- ¿Qué...?
- ¿Eso hija, si te ha servido de algo, estudiar tanto, trabajar tanto en tu empresa, para llegar a casa y hacer lo mismo que yo: limpiar y fregar?
- Mamá...
- Te lo pregunto porque creo que, la mujeres de tu edad, creéis que sois libres por trabajar fuera de casa y no lo sois.

No me dió tiempo a responder, en ese momento mi padre entró en la cocina y dijo:
- ¿Qué tal mis mujercitas? Que bien estaís aqui las dos eh...

domingo, 6 de febrero de 2011

A veces...

No siempre soy la mujer valiente,
que soy casi siempre...