miércoles, 19 de octubre de 2011

Desayunos sin diamantes ni ná..

¿Cómo puede ser que enciendas la televisión mientras desayunas y la mejor opción sea Bob Esponja?

sábado, 15 de octubre de 2011

El primer sueldo

Llevaba todo el sueldo en el bolso, era la primera vez que trabajaba. Había cobrado el día antes y tenía intención de gastárselo todo esa misma mañana, en ropa. Estaba cansada de mirar  su armario y ver pantalones viejos, camisetas heredadas y zapatos feos, iba a comprar de todo, de todo. No quería sentirse más como una patita fea.

Apretaba el bolso contra el pecho en el autobús mientras decidía dónde ir primero, si una zapatería o aquella tienda enorme a la que fue una vez con una amiga, en la que una persona podría perderse.

Después de varias horas llegó a casa, su madre se extrañó al verla llegar sin ninguna bolsa. "No había nada para mí mamá, toda la ropa era demasiado bonita" dijo y cerró la puerta del cuarto, suavemente.

lunes, 10 de octubre de 2011

Doce días

Estoy a doce días, literalmente, de mi examen de oposición y es la primera vez que me presento en serio. 

En general estoy tranquila, pero en general, porque en concreto es otra cosa. Duermo mas o menos bien, pero me despierto sobre las seis de la mañana con unas ganas tremendas de mirar el despertador, no sé para qué. De sobra sé que es de noche aún y no puedo haberme quedado dormida, pero lo miro por si acaso, por si han dado diez y justo ese día al sol se le haya olvidado salir.

Ya queda menos, ya queda menos, me dice todo el mundo y me lo repito yo.

lunes, 3 de octubre de 2011

Un desayuno cualquiera

Hoy, en un descanso en el trabajo he salido a tomar un café. Estaba sentada en una terraza al sol y han pasado dos mujeres delante de mí. Las he reconocido enseguida, eran las  dueñas de la peluquería a la que iba mi madre, hace muchos años cuando yo era niña, en mi pueblo. Ellas no han cambiado mucho, pero a mí no me han reconocido. 

Se han sentado un poco lejos de mi mesa, pero podía verlas perfectamente. La más mayor parecía enferma, estaba pálida y  llevaba una pañuelo tapándole la cabeza. Estaban desayunado y charlando tranquilamente, hablando de sus cosas imagino, cuando la más pequeña ha puesto su mano sobre la mano de su hermana.

Ese pequeño gesto lleno de amor e intimidad me ha emocionado. He pensado en mí y en mi hermana, en las veces que me ha cogido la mano en un mal momento de mi vida y ha estado a mi lado. Me he visto sentada allí con ella y he sabido que si yo llevara un pañuelo como ese, ella estaría desayunado conmigo para ayudarme. Por eso hoy, estoy agradecida.