lunes, 16 de enero de 2012

Acérrimo/a

Parece que después de un tiempo de sequía, los relatos vuelven de nuevo a mi cabeza. Espero que os guste, se titúla Acérrimo/a.


Mi Jefa, la Sra. Domínguez, se denomina feminista acérrima, no sé si esa expresión existe pero ella la utiliza a menudo. En su día a día, usa términos como mainstreaming de género, techo de cristal, conciliación de la vida familiar y laboral y, reparto equitativo de tareas en el hogar. A veces, me hace gracia cuando habla de "reparto equitativo", no sé con quién repartirá ella sus tareas equitativamente, porque llega a casa a todos los días a las 10 de noche. No creo que ni ella ni su marido planchen los vestidos de firma que lleva.

La semana pasada, la Sra Domínguez se disgustó conmigo. El motivo del cabreo fue un comentario de lo más inocente por mi parte, pero que a ella le afectó enormemente, tocándole la parte más acérrima de su feminismo, seguramente. 

La cosa sucedió así: el viernes, después de una semana muy dura de trabajo, me pidió que trabajara esa tarde para acabar el informe para el lunes. A lo que yo contesté:

-  El viernes por la tarde, no es posible trabajar en la oficina, la señora de la limpieza está aquí y...

Sus ojos se abrieron con ira sin dejarme acabar la frase:

 - ¿La señora de la limpieza?, ¿señora de la limpieza? ya estamos con los términos sexistas. Se dice: El personal de limpieza.

-Ya, pero....

- No, Paula, me decepcionas. Tanto tiempo de yugo patriarcal, tantos años de estereotipos machistas, para que tú digas: La mujer de la limpieza.¿No has leído el manual de lenguaje no sexista de la empresa? Parece mentira, Paula, que después de tantos años tenga que corregirte.

- A ver, digo la señora de la limpieza porque la conozco. Mi lenguaje no es sexista, la señora se llama Margarita,  no puedo decir el personal de limpieza, por que sólo viene ella. Y nos ha pedido expresamente, que no haya nadie los viernes por la tarde en la oficina, para poder limpiar sin problemas.

- (...)

-¿ Necesita algo más, Sra Domínguez antes de que me marche?

- Eh...no...bueno, bueno. Dejémoslo.

- De acuerdo.

- Antes de irte por favor, llama a mi marido, dile que tiene que llevarme a la imprenta antes de irse a casa.

- Sí Sra. Domínguez.

Llamé al marido, que soltó tres o cuatro improperios -que no voy y transcribir- diciendo que ya era hora de que su esposa tuviera carnet de conducir.

Luego me fui pensando, en que si las feministas acérrimas -las abanderadas de los derechos de las femeninos- necesitan que sus maridos las lleven en coche a todas partes, ¿qué podemos hacer la mujeres que no tenemos banderas?

Después de una hora en metro, llegué a mi casa. Mi marido estaba haciendo la comida y mi hija de 13 meses jugaba en su parque, lleno de juguetes no sexistas.


sábado, 14 de enero de 2012

El cuerpo de las mujeres

El vídeo que pongo a continuación es un poco largo, son 25 minutos, pero merece la pena. 
Recoge algunas ideas interesante sobre la mujer y la cirugía estética. Y otra idea a que yo he pensado muchas veces ¿porqué las mujeres dejamos que se no trate tan mal en la televisión y en la publicidad?
Ya me diréis que os parece.

lunes, 9 de enero de 2012

One day

Mi padre me dijo una vez que es mejor confiar siempre, que viviría más tranquila. Porque aunque me equivocaría seguro, pasarme la vida desconfiando sería mucho peor. 

Al ver este vídeo de me he acordado de esas palabras, y de mi vecino, del que no sé el nombre, pero que hace poco me ayudó a subir una compra enorme por la cuesta que hay en mi calle.
Feliz año nuevo a todos/as.




miércoles, 4 de enero de 2012

Los caminantes en el hospital


Ayer estuve en urgencias, llegué muy deprisa y cuando por fin me tranquilicé un poco, pude obsevar con detenimiento la sala de espera: a las paredes les faltaban trozos de pintura, el suelo era como de un hule amarillento y muy sucio por las esquinas, todas los asientos eran viejos, en general la sala tenía un aspecto algo mugriento. Pensé que si estuviera en otro país y me atendieran en un hospital así, no me inspiraría la más mínima confianza. 
Para colmo, las celadoras para llamarse se gritaban de una sala a otra, sobre todo una de ellas, que avisaba a las demás de que las tostadas y el café estaban hechos.
No pasó mucho rato para que nos atendieran. Pasamos a otra sala de espera, que en realidad era un pasillo, por el que pasaba personal sanitario sin cesar, casi todos sin prisa, con un caminar tranquilo, demasiado tranquilo para estar en urgencias. No pude evitar acordarme del primer capitulo de The Walking Dead.

Al final pasamos a la consulta de una Doctora, que nos atendió algo rápido y sin diagnosticar nada concreto, diciendo que lo que ocurría era normal

Ya por la tarde fuimos a un médico privado, que vio lo que no había visto ella. Me pregunto si de verdad no nos atendió una zombie.