viernes, 9 de enero de 2015

Por la mañana

Pasó corriendo delante de mí, aún llevaba la toalla en la cabeza, pero nada más... se vistió a toda prisa y salió de casa sin desayunar. -Llego tardísimo, amor... luego te llamo- y cerró la puerta. Yo me quedé de pie, en mitad del pasillo, con el aire de la puerta en mi cara y su imagen desnuda en mi cabeza, dando vueltas todo el día.

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