miércoles, 25 de noviembre de 2015


En estos días fríos, en los que ver las noticias es como asomarte a un pozo negro, me pregunto si alguien aún puede tener fe. Fe en algo, en algún dios o en algún ente lleno de bondad que cuida. Fe en esas cosas que nos inculcaron a cucharones, al menos a mí, cuando eramos pequeñas y pequeños.

Hay una idea que me ronda, no hablo de ella ni quiero pensarla mucho porque me enferma. Veo los campos de refugiados y pienso: ¿por qué no nosotros/a?, ¿por qué no nuestras/os hijas/as? y caigo en la cuenta de que no hay ninguna razón. Cualquier día...

En lo que sí creo es la bondad fortuita -no en la gente buena o mala, todas las personas seremos malas o buenas en nuestra vida, según sea nuestra circunstancia- pero creo que las personas , muchas o pocas, haciendo cosas buenas, pueden cambiar una vida, que para el caso es un mundo, el mundo. 

Hágamos algo, bueno. Y mejoremos ésto.