viernes, 11 de agosto de 2017

La vida en un poema


Hace tiempo viví en un poema y caminaba por sus rimas soleadas. Subía y bajaba por las letras, las conocía de memoria y ellas me conocían a mí. Me sentaba en el primer verso a ver la puesta de sol y me quedaba dormida con el ritmo de su rima asonante. Mi poema y yo eramos polvo enamorado, los días tenían música, todo salía bien, los besos sabían a chocolate y los dientes eran de perlas. 

Pero los poemas son efímeros y los días parecen infinitos y tuve que dejar de caminar por sus letras cuando empezaron a desdibujarse. Me subí al último verso y salté con todas mis fuerzas y caí en el asfalto, olvidando poner las manos para amortiguar el golpe.







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