miércoles, 20 de junio de 2018

Y punto


Hace tiempo, en una conversación con una amiga, hablábamos de cómo se vive cuando tienes una pena planeando en tu cabeza. Más que eso: cuando tu pena te acompaña y no siempre está escondida y callada. Mi amiga decía: se vive con ella y punto, no la alimentes.

Ella dice que es así de sencillo y de difícil. De sobra se lo que le cuesta a ella mantenerla a raya, alejada de su corazón y de sus manos. Lo simplifica al explicarlo, pero no es nada simple.

Mi amiga, sabia, surfea por encima de su pena negra. Lo sé, la he visto hacerlo, valiente y decidida. Otras veces, se que la alcanza y no es una ola que capear, sino una tempestad. Hemos llorado juntas y nos hemos abrazado viendo venir esas olas que lo empapan todo.

Pero así es, a veces una playa tranquila y otras, un mar embravecido. Se vive con ella y, punto.